La 61ª edición de la Bienal de Venecia es un campo de ruinas y ha estado cerquísima de ser su tumba. Dimisiones. Boicots. Pabellones cerrados. Artistas que se borran. Países que se esfuman del mapa oficial. Financiación europea congelada. Protestas. Y una huelga que no había ocurrido en siglo y medio de historia. Por mucho que me la quieran vender de manera amable mediante posts, se nota que la gran olimpiada del arte se exhibe ahora como el cadáver de sí misma. Normal. Son noventa años de soberanía vendidos por cuarenta millones de euros, que pereza. La razón por la que hablo de esto no es el dinero, eso sería demasiado previsible y aburrido por mi parte. Después de examinar todas las propuestas y con la cabeza fría me he dado cuenta de algo: la manera de hacer las cosas. Yo creo que está clarísimo: la privatización de lo artístico y cultural nunca se va a presentar vestida de saqueo, más bien llega disfrazada de prog...
Todo esto se está volviendo un poco predecible, aburrido y continuista. El otro día, haciendo "reeling" me salió un señor muy elegante hablando de un cuadro que si soy sincero, ni me acuerdo. Yo solo estaba escuchando palabras sin entender mucho lo que decía… a mitad del vídeo salió el precio en pantalla y casi me atraganto. Sentí un poco de vergüenza. ¿Soy yo el que no ve lo sublime? ¿O se estaban quedando conmigo? No sabría qué decirte. Aunque bueno, eso no es lo importante, solo es una simple anécdota. Lo realmente importante es que debajo de esa publicación se esconde una de las ideas más buenas de la teoría económica moderna: la asimetría de información . George Akerlof recibió el Premio Nobel de Economía en 2001 por sus análisis de mercados, donde dice que siempre una parte sabe mucho más que la otra. Su trabajo más famoso, "The Market for Lemons" , explicaba cómo un mercado puede empeora...