Es curioso ver cómo se mueve el arte contemporáneo. A priori pensaríamos que es una cosa que ya funciona per se, pero realmente es más complejo de lo que parece. No se trata de que solo que las obras vayan de aquí para allá y puedan ver un Picasso en Pekín ; sabéis por dónde voy. Lo simbólico, lo económico, y hasta lo existencial, van transformando cómo interpretamos estos asuntos artísticos. Cuando te pones a analizar cómo circula la cultura , ves algo, que cuánto menos es curioso. Las obras que logran colarse en el circuito internacional ganan una especie de superpoder simbólico . Bourdieu (1984) ya lo decía en los 80: lo que importa no es tanto el objeto en sí , sino toda la red de contactos y validaciones que lo respaldan. Si una obra se queda estancada en su pequeño círculo local, pues... digamos que sus posibilidades de trascender son bastante limitadas . No olvidemos que en el mundillo actual del arte, todo está interconectado de formas bastante locas. Imagínate: una in...
Es alucinante cómo hoy en día nos pasamos la vida obsesionados con las mismas obras de arte de siempre. Y la verdad, me tiene tan intrigado como preocupado. No es más que el primer paso para no ser nadie en el futuro. Deberíamos estar como locos y fanatizados por las ideas nuevas y rom pedoras en el arte, pero lejos de eso, parece que estamos atrapados en lo mismo de siempre, ignorando lo que reclama nuestra generación. Es curioso cómo hemos convertido algunas obras en, literalmente, productos de consumo masivo. Medimos el valor del arte por su reconocimiento o historia más que por su capacidad de conmover o revoluciona r . Y es que en esto siempre hay algo más. La mayor ía se conforma con una mirada superficial a las obras consagradas, mientras pasa completamente de la riqueza y profundidad del arte actual, una actitud injusta y frívola. Piensa que todo el mundo hace fotos a las obras, pero pocos se paran a intentar entend erlas de verdad. Lo peor es que esta obsesión...